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Paseando como un rey 
14/11/2002 

El escudo de Colmenarejo está atravesado por una banda en la que reza la inscripción Camino Real, y es que por muchos de estos pueblos de la Sierra pasó y volvió a pasar el católico rey Felipe II en sus idas y venidas durante la construcción del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Pero en Colmenarejo hay otro camino que también quiere ser real, la Vía Pecuaria conocida como Vereda del Camino del Rey, y por ésta es más difícil que haya pasado rey alguno, ni antes por la vuelta que se daba, ni ahora porque zanjas, terraplenes y espíritus de encinas arrancadas se lo impedirían.

La Vereda del Camino del Rey nace en el Descansadero de la Cerca de la Casa, poco conocido por este nombre, más por el de Descansadero de Tiesta Cabezas, escrito así en innumerables documentos aunque llame mucho la atención la sonora discordancia entre singular y plural.

 

En este descansadero se ha construido la ermita de Colmenarejo, y en él todavía hemos podido ver estos últimos años a las ovejas del rebaño trashumante“descansando” al lado de la ermita, y dando así fe del carácter de Vía Pecuaria del lugar, utilizado por los rebaños en su viaje anual a extremos, cuando bajan de las montañas del Norte hacia las dehesas extremeñas. Por aquí cerca, en los terrenos municipales, se ha querido construir en varias ocasiones un campo de golf, justo en el lugar en el que la Asociación de Vecinos ha pedido que se haga un Parque Forestal, con una zona reservada para el programa un niño-un árbol, y el resto lleno de árboles y de paseos para disfrute de todo el pueblo y salvaguarda de la zona.

 

Rebaño trashumante pasando la noche en el Descansadero de la Cerca de la Casa (año 2000). La falta de apoyo de la CAM y del Ayuntamiento de Madrid han hecho que el rebaño no pase por Colmenarejo en el 2002, y quizás nunca vuelva a pasar.

La Vereda del Camino del Rey

 

 

Aquí nace la Vereda del Camino del Rey que en las “Actas de Reconocimiento, deslinde y amojonamiento de las servidumbres públicas y pecuarias del término jurisdiccional de esta Villa” realizadas en Colmenarejo en 1863 se denominaba “Vereda de Paso de ganados y camino carretero”. Al salir del descansadero la vereda limita por su izquierda con la Cerca del Bravo y atraviesa el paraje conocido como “Puerta del Sol”, que poco tiene que ver con su homónima madrileña, pues no tiene ni plaza, ni oso, ni madroño. Tener, tenía arbolitos, los que habían plantado nuestros hijos en los años 2000 y 2001, pero OHL los arrasó. Utilizó este paraje para mover piedras y rocas,  y se pasó mucho, mucho, de los cinco mil metros cuadrados que tenía permiso para ocupar, pero era terreno municipal, nadie les dijo nada y los arbolitos lo pagaron.

 

Aspecto de la Puerta del Sol antes de que OHL vertiera varios camiones de tierra para tapar tierra y escombros y "repoblar" la zona, repoblación en la que la Asociación de Vecinos se ha negado a participar, por considerarla un lavado de cara. Pedimos la vuelta de toda la zona a su estado original

La Vereda atraviesa luego la “Colada del camino de Peralejo”, camino que baja hacia el pantano de Valmayor y que muchos vecinos utilizan para paseos tranquilos o para sudorosas carreras, y en el que últimamente florecen extraños monumentos, pétreos y profundos, que evitan ruidos y humos y buscan silencio y paz.. En el cruce de ambas Veredas podemos ver a la derecha la finca de Prado Buriños objeto de una dura polémica en estos últimos meses, y a la izquierda un antiguo mojón de piedra, antes recto y erguido, hoy inclinado y abatido.

 

Prausteros es la primera

 

El camino sigue. A la izquierda vallas de fincas guardadas por perros, grandes y pequeños, ladradores y ¿poco mordedores?, a alguno de los cuales hemos visto casi nacer y desde luego crecer. Por una de estas fincas corría y corre todavía, porque el dominio público pecuario no prescribe, la Vereda de Prausteros, Vía Pecuaria que en más de la mitad de su recorrido ha sido ocupada y su disfrute impedido a los vecinos, aunque aún podamos seguirla a la derecha del Camino del Rey, cuando penetra en los parajes de Peñarrubia.

 

Cachorros, ya creciditos, de mastín ibérico que guardan una de las casas, en concreto la primera a la izquierda después del cruce de la Colada del Camino de Peralejo

Peñarrubia, situada a la derecha del camino, es la única finca que sigue siendo pública de toda la zona. La única por la que se puede pasear y descubrir preciosos rincones, altos pinos, hermosos miradores, por supuesto fuera de días de caza en los que las escopetas reclaman y obtienen prioridades de paso. Más adelante por la izquierda se acaban las vallas y se abre el pinar, el llamado “Bosque de los jabalíes” por algunos de nuestros pequeños a causa de las huellas dejadas por estos animales en su búsqueda de raíces, escarabajos, gusanos, y otras suculencias, y en el que en estos tiempos de setas algún níscalo o boletus podremos todavía encontrar.

 

Por la derecha pronto se acaba Peñarrubia y empieza la Fuenfría. La primera finca asombra con una gran tinaja que antaño quizás fue preciosa pero que ahora alguien ha pintado de un llamativo rosa salmón. Una finca con un camino de cemento o asfalto, pero eso sí pintado de verde, porque ¿será más ecológico este color? Una finca en la que se ha talado todo el sotobosque, en la que jaras, romeros, tomillos y lavandas han desaparecido en un paraje que es Parque Natural. Algo difícil de entender para un visitante extranjero, europeo por más señas, que acompaña hoy a un amigo y asiduo paseante por la zona, pero que no llama la atención de los naturales del país, acostumbrados a hacer las mejores leyes del mundo, y a no cumplirlas.

 

La segunda es Tapias Altas

 

 El camino del Rey cruza el camino de la Fuenfría que coincide con la Vía Pecuaria Vereda de Tapias Altas, engullida en su recorrido hacia el pantano por las fincas colindantes. Otra Vía Pecuaria abusivamente ocupada. Una más, y no será la última en nuestro paseo.

 

Aspecto de las obras en octubre de 2002. Como consecuencia de los autos judiciales la empresa se ha visto obligada a trabajar respetando normas y reglamentos. Si lo hubiese hecho así desde el principio todos, incluyendo la propia empresa, hubiésemos tenido menos problemas y se hubiesen salvado un millar de encinas, aunque quizás OHL habría ganado un poco menos de dinero.

Lo que nadie esperaba es la resistencia de personas y grupos como Los Verdes de Madrid, Proyecto Verde de Colmenarejo y La Asociación de Vecinos, que han demostrado que la conciencia ambiental está cada vez más extendida y que se acabaron los tiempos de desmanes y tropelías.

Camino adelante tocamos a la izquierda las piedras de la valla del Romeral y nos acompañan por la derecha los vallados de alambre de las fincas inexistentes levantadas en terrenos de máxima protección del Embalse de Valmayor. Nuestro amigo europeo no da crédito a lo que le contamos. ¿Más de veinte casas ilegales en un Parque Natural? Pero esto no es todo. ¿Hay más?. Sí.

 

Por esta zona corría la Vereda de la Majada del Moreno que llegaba al Camino del Rey por su izquierda y se continuaba hacia el Arroyo del Tercio (hoy Embalse de Valmayor) por la Vereda de las Nicolasas. Las dos han sido cerradas y sustraídas al uso público. Dos Vías Pecuarias más ilegalmente ocupadas. ¿Y van? ¿Cuántas?

 

Poco a poco hemos llegado a Las Nicolasas y por aquí hay que tener cuidado. Esta zona ha sido elegida por decenas de practicantes de “wind surf”y disciplinas deportivas similares, que en los días apropiados llegan en sus coches cargados con sus tablas, y no siempre lo hacen despacio. Quizás no sepan que no se puede circular en coche por una Vía Pecuaria, y nadie se lo recuerde. Una vez aquí bajan por los caminos hasta llegar a la orilla del pantano que se transforma en un anárquico aparcamiento. En los días tranquilos esta zona no es fea para pasear. Llegar a la orilla. Caminar por ella sin salir por supuesto del dominio público. Llegar a los Cantos de San Blas y quizás ver una espectacular puesta de sol. Hay sitios para ver y merece la pena verlos. Otro día quizás encontremos el momento adecuado.

 

De momento hemos dado un largo paseo. Hace poco más de un año era mejor. El camino tenía seis o siete metros de ancho y estaba flanqueado por encinas centenarias, cuyas ramas llegaban a veces a formar un dosel vegetal. Camino íntimo. Camino que le hacía a uno sentirse como un rey. Hoy todo ha cambiado. Alguien se saltó todas las normas y destruyó el camino. Hoy no es agradable pasear por aquí, no se siente uno como un rey, ni como un conde, quizás sí como una inmensa decepción. Pero el futuro puede ser nuestro, lucha y protesta podrán quizás servir para restituir el camino a su estado original y para que algún día alguien, ¿quizás nuestros hijos?,  puedan volver a sentir lo que significa pasear como un rey

 

El camino del Rey llega hasta la carretera de Valdemorillo y la cruza. Pero aquí terminaremos por hoy nuestro recorrido. En otra ocasión cruzaremos y seguiremos por Los Espinillos para ver a donde nos lleva el camino, a donde nos conduce la Vereda por la que quizás nunca pasó un Rey de verdad, pero que antes de ser destruida nos hizo a muchos sentirnos como auténticos reyes.

 
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