El escudo de Colmenarejo está atravesado por
una banda en la que reza la inscripción Camino Real, y es que por muchos
de estos pueblos de la Sierra pasó y volvió a pasar el católico rey Felipe II
en sus idas y venidas durante la construcción del Monasterio de San Lorenzo de
El Escorial. Pero en Colmenarejo hay otro camino que también quiere ser real,
la Vía Pecuaria conocida como Vereda del Camino del Rey, y por ésta es
más difícil que haya pasado rey alguno, ni antes por la vuelta que se daba, ni
ahora porque zanjas, terraplenes y espíritus de encinas arrancadas se lo
impedirían.
La Vereda del Camino del Rey nace en el
Descansadero de la Cerca de la Casa, poco conocido por este nombre, más por el
de Descansadero de Tiesta Cabezas, escrito así en innumerables documentos
aunque llame mucho la atención la sonora discordancia entre singular y plural.
En este descansadero se ha construido la ermita de
Colmenarejo, y en él todavía hemos podido ver estos últimos años a las
ovejas del rebaño trashumante“descansando” al lado de la ermita, y dando así
fe del carácter de Vía Pecuaria del lugar, utilizado por los rebaños en su
viaje anual a extremos, cuando bajan de las montañas del Norte hacia las
dehesas extremeñas. Por aquí cerca, en los terrenos municipales, se ha querido
construir en varias ocasiones un campo de golf, justo en el lugar en el que la
Asociación de Vecinos ha pedido que se haga un Parque Forestal, con una zona
reservada para el programa un niño-un árbol, y el resto lleno de árboles y de
paseos para disfrute de todo el pueblo y salvaguarda de la zona.
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Rebaño trashumante pasando la noche
en el Descansadero de la Cerca de la Casa (año 2000). La falta de apoyo
de la CAM y del Ayuntamiento de Madrid han hecho que el rebaño no pase
por Colmenarejo en el 2002, y quizás nunca vuelva a pasar. |
La Vereda del Camino del Rey
Aquí nace la Vereda del Camino del Rey que en las
“Actas de Reconocimiento, deslinde y amojonamiento de las servidumbres públicas
y pecuarias del término jurisdiccional de esta Villa” realizadas en
Colmenarejo en 1863 se denominaba “Vereda de Paso de ganados y camino
carretero”. Al salir del descansadero la vereda limita por su izquierda con la
Cerca del Bravo y atraviesa el paraje conocido como “Puerta del Sol”, que
poco tiene que ver con su homónima madrileña, pues no tiene ni plaza, ni oso,
ni madroño. Tener, tenía arbolitos, los que habían plantado nuestros hijos en
los años 2000 y 2001, pero OHL los arrasó. Utilizó este paraje para mover
piedras y rocas, y se pasó mucho,
mucho, de los cinco mil metros cuadrados que tenía permiso para ocupar, pero
era terreno municipal, nadie les dijo nada y los arbolitos lo pagaron.
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Aspecto de la Puerta del Sol antes de
que OHL vertiera varios camiones de tierra para tapar tierra y escombros y
"repoblar" la zona, repoblación en la que la Asociación de
Vecinos se ha negado a participar, por considerarla un lavado de cara.
Pedimos la vuelta de toda la zona a su estado original |
La Vereda atraviesa luego la “Colada del camino
de Peralejo”, camino que baja hacia el pantano de Valmayor y que muchos
vecinos utilizan para paseos tranquilos o para sudorosas carreras, y en el que
últimamente florecen extraños monumentos, pétreos y profundos, que evitan
ruidos y humos y buscan silencio y paz.. En el cruce de ambas Veredas podemos
ver a la derecha la finca de Prado Buriños objeto de una dura polémica en
estos últimos meses, y a la izquierda un antiguo mojón de piedra, antes recto
y erguido, hoy inclinado y abatido.
Prausteros es la primera
El camino sigue. A la izquierda vallas de fincas
guardadas por perros, grandes y pequeños, ladradores y ¿poco mordedores?, a
alguno de los cuales hemos visto casi nacer y desde luego crecer. Por una de
estas fincas corría y corre todavía, porque el dominio público pecuario no
prescribe, la Vereda de Prausteros, Vía Pecuaria que en más de la mitad
de su recorrido ha sido ocupada y su disfrute impedido a los vecinos, aunque aún
podamos seguirla a la derecha del Camino del Rey, cuando penetra en los parajes
de Peñarrubia.
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Cachorros, ya creciditos, de mastín
ibérico que guardan una de las casas, en concreto la primera a la
izquierda después del cruce de la Colada del Camino de Peralejo |
Peñarrubia, situada a la derecha del camino, es la
única finca que sigue siendo pública de toda la zona. La única por la que se
puede pasear y descubrir preciosos rincones, altos pinos, hermosos miradores,
por supuesto fuera de días de caza en los que las escopetas reclaman y obtienen
prioridades de paso. Más adelante por la izquierda se acaban las vallas y se
abre el pinar, el llamado “Bosque de los jabalíes” por algunos de nuestros
pequeños a causa de las huellas dejadas por estos animales en su búsqueda de
raíces, escarabajos, gusanos, y otras suculencias, y en el que en estos tiempos
de setas algún níscalo o boletus podremos todavía encontrar.
Por la derecha pronto se acaba Peñarrubia y
empieza la Fuenfría. La primera finca asombra con una gran tinaja que antaño
quizás fue preciosa pero que ahora alguien ha pintado de un llamativo rosa salmón.
Una finca con un camino de cemento o asfalto, pero eso sí pintado de verde,
porque ¿será más ecológico este color? Una finca en la que se ha talado todo
el sotobosque, en la que jaras, romeros, tomillos y lavandas han desaparecido en
un paraje que es Parque Natural. Algo difícil de entender para un visitante
extranjero, europeo por más señas, que acompaña hoy a un amigo y asiduo
paseante por la zona, pero que no llama la atención de los naturales del país,
acostumbrados a hacer las mejores leyes del mundo, y a no cumplirlas.
La segunda es Tapias Altas
El
camino del Rey cruza el camino de la Fuenfría que coincide con la Vía Pecuaria
Vereda de Tapias Altas, engullida en su recorrido hacia el pantano por
las fincas colindantes. Otra Vía Pecuaria abusivamente ocupada. Una más, y no
será la última en nuestro paseo.
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Aspecto de las obras en octubre de
2002. Como consecuencia de los autos judiciales la empresa se ha visto
obligada a trabajar respetando normas y reglamentos. Si lo hubiese hecho
así desde el principio todos, incluyendo la propia empresa, hubiésemos
tenido menos problemas y se hubiesen salvado un millar de encinas, aunque
quizás OHL habría ganado un poco menos de dinero.
Lo que nadie esperaba es la resistencia de
personas y grupos como Los Verdes de Madrid,
Proyecto Verde de Colmenarejo
y La Asociación de Vecinos,
que han demostrado que la conciencia ambiental está cada vez más
extendida y que se acabaron los tiempos de desmanes y tropelías. |
Camino adelante tocamos a la izquierda las piedras
de la valla del Romeral y nos acompañan por la derecha los vallados de alambre
de las fincas inexistentes levantadas en terrenos de máxima protección del
Embalse de Valmayor. Nuestro amigo europeo no da crédito a lo que le contamos.
¿Más de veinte casas ilegales en un Parque Natural? Pero esto no es todo. ¿Hay
más?. Sí.
Por esta zona corría la Vereda de la Majada del
Moreno que llegaba al Camino del Rey por su izquierda y se continuaba hacia
el Arroyo del Tercio (hoy Embalse de Valmayor) por la Vereda de las Nicolasas.
Las dos han sido cerradas y sustraídas al uso público. Dos Vías Pecuarias más
ilegalmente ocupadas. ¿Y van? ¿Cuántas?
Poco a poco hemos llegado a Las Nicolasas y por aquí
hay que tener cuidado. Esta zona ha sido elegida por decenas de practicantes de
“wind surf”y disciplinas deportivas similares, que en los días apropiados
llegan en sus coches cargados con sus tablas, y no siempre lo hacen despacio.
Quizás no sepan que no se puede circular en coche por una Vía Pecuaria, y
nadie se lo recuerde. Una vez aquí bajan por los caminos hasta llegar a la
orilla del pantano que se transforma en un anárquico aparcamiento. En los días
tranquilos esta zona no es fea para pasear. Llegar a la orilla. Caminar por ella
sin salir por supuesto del dominio público. Llegar a los Cantos de San Blas y
quizás ver una espectacular puesta de sol. Hay sitios para ver y merece la pena
verlos. Otro día quizás encontremos el momento adecuado.
De momento hemos dado un largo paseo. Hace poco más
de un año era mejor. El camino tenía seis o siete metros de ancho y estaba
flanqueado por encinas centenarias, cuyas ramas llegaban a veces a formar un
dosel vegetal. Camino íntimo. Camino que le hacía a uno sentirse como un rey.
Hoy todo ha cambiado. Alguien se saltó todas las normas y destruyó el camino.
Hoy no es agradable pasear por aquí, no se siente uno como un rey, ni como un conde, quizás sí como una inmensa decepción. Pero el futuro puede ser nuestro, lucha y protesta podrán quizás
servir para restituir el camino a su estado original y para que algún día
alguien, ¿quizás nuestros hijos?, puedan
volver a sentir lo que significa pasear como un rey
El camino del Rey llega hasta la carretera de
Valdemorillo y la cruza. Pero aquí terminaremos por hoy nuestro recorrido. En
otra ocasión cruzaremos y seguiremos por Los Espinillos para ver a donde nos
lleva el camino, a donde nos conduce la Vereda por la que quizás nunca pasó un
Rey de verdad, pero que antes de ser destruida nos hizo a muchos sentirnos como
auténticos reyes.